Gestión de la educación y teoría educativa

Tradicionalmente se ha señalado como elementos de la gestión la planeación, la administración y la evaluación, sin embargo, es importante considerar que en el proceso de gestión el conocimiento profundo de lo que ocurre, es central para la determinación de las acciones a implementar. Esto se vuelve particularmente importante cuando la gestión incide en la elaboración de políticas públicas que afectarán no sólo a una institución en concreto, sino procesos formativos, académicos, organizacionales y humanos de las mayorías.

La gestión aborda la cotidianidad de los procesos educativos y por eso mismo se justifica la necesidad de investigar sobre este asunto. Esto implica que se le vincule a distintos ámbitos, siempre determinada por las políticas educativas y las políticas públicas. Si bien, no se puede dejar de reconocer que la gestión tiene distintos enfoques[1], un elemento común a ellos, es la perspectiva de aprendizaje que aporta, tanto a las instituciones, como a los sujetos.

La gestión entendida como proceso de aprendizaje -no solo de las personas sino de las organizaciones- se verifica entre otros asuntos, en la acción de planificar y administrar, así como en la existencia y posicionamiento de la organización en el contexto en que existe.

En esta tarea de definir la noción de gestión aparecen cinco aspectos, a tomar en cuenta: la teoría educativa y el posicionamiento epistemológico, las políticas globalizadoras, la perspectiva histórica, la identidad de la universidad mexicana, y la conceptualización sobre los valores. Estos aspectos configuran la noción de educación, que podrá variar de acuerdo a los posicionamientos teóricos-prácticos-políticos, de quien se posiciona en una u otra perspectiva.

En el caso de la gestión educativa, ésta se encuentra vinculada estrechamente con la noción o teoría de la educación y el conocimiento que sustenta el modelo desde el que se aprende y enseña. De esta forma, no existe una gestión sin referencias teóricas, el problema es que muchos gestores no están dispuestos a profundizar en las consecuencias de tomar una u otra postura, y eso les impide saber con claridad hacia dónde se encaminan sus decisiones a largo plazo.



[1] Se distinguen los enfoques pragmáticos, sostenidos en la teoría de la acción humana; organizativos; desde la interacción de los sujetos en el contexto institucional; lingüísticos desde la capacidad de asumir/construir acuerdos y realizarlos; y finalmente desde los procesos.

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