Docencia universitaria: entre trabajo e incertidumbre

      

    En este texto quiero relacionar dos ideas para hablar de la seguridad laboral de los docentes universitarios. Se trata de pensar a las instituciones educativas como estructuras organizacionales más allá del discurso idealista, que operan como maquinarias de formación de sujetos que manejan saberes profesionales.

    Una idea que define a la universidad como institución social es considerarla como una estructura organizacional con escasa solidez. Ya en 1976 Karl E. Weick señaló que las organizaciones educativas son sistemas débilmente acoplados. Por su parte, Durkheim al hablar de "La división del trabajo social" (1893), señala que la vinculación laboral encuentra su eje en la interdependencia y no en el hecho de compartir los mismos ideales. Esta formulación permite a Durkheim señalar que los sujetos -en tal caso- se convierten en piezas de una maquinaria orgánica de carácter social. La consecuencia es que con vínculos débiles el sujeto, en este caso los docentes, son prescindibles de acuerdo con las necesidades institucionales del momento pues las relaciones construidas son fundamentalmente instrumentales. En un contexto así, el trabajo docente se establece como un acuerdo provisional, que en la lógica del mercado está expuesto a la oferta y la demanda

    Si esta situación se presenta en las instituciones públicas, ocurre de manera más frecuente en las instituciones dependientes del financiamiento privado. De esta forma, los docentes que trabajan en este tipo de instituciones se mueven de manera constante en la inseguridad, desarrollando su trabajo en un ambiente de incertidumbre, que se vuelve más complicado cuando se desarrollan discursos sobre el bien de las personas, su desarrollo integral, el aporte valoral que ofrecen a la formación de cuadros profesionales; lo cual, sin ser falsedad, choca con la incertidumbre de tener trabajo el siguiente semestre. 

    Si a esto se añade la voluntad de quienes contratan, generalmente con un grado mayor de seguridad laboral, el tema se vuelve problemático porque el hecho se traslada a la arena de la gestión administrativa donde se debate entre el idealismo de las formulaciones y discursos motivacionales para reconocer al docente; y la realidad de ser considerados piezas de la maquinaria social que enmedio de una estructura de acoplamientos débiles responde a la ley de la oferta y la demanda, pero también de las filias y fobias que el desempeño docente puede despertar, o las preferencias o necesidades de quienes asignan los cursos. 

    Las instituciones educativas, más allá de su aporte social, tienen como tarea pendiente la generación de procesos de certidumbre que permitan al docente dar sus clases sin tener qué pensar en ¿qué van a hacer para llevar la chuleta a casa el siguiente semestre? 

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