Rasgos pedagógicos en el libro “Enseñar a trasgredir”

 


Comencé a leer el libro Enseñar a trasgredir bajo tres consideraciones: caracterizar los temas de educación que aborda la autora, precisar su propuesta metodológica y reconocer los vínculos que establece con Paulo Freire. La lectura me permite dar respuesta a estas tres inquietudes.

     Los temas de educación que aborda la autora están anclados a la idea de Freire de la práctica de la libertad, por lo cual entre los rasgos[1] de su propuesta pedagógica se encuentra la idea de una pedagogía comprometida, que en algunos ambientes implicaría además de una postura política transitar a una militancia específica.  En este sentido, rescato que para hooks, la educación no es un proceso neutral, sino un acto político arraigado en la lucha contra sistemas de dominación como el racismo, el sexismo y el elitismo de clase. Me parece central la perspectiva holística cuando la militancia apasionada podría decantarse por lecturas parciales. Este punto se observa en la búsqueda de reconocimiento y equilibrio entre cuerpo-mente; y en revisar las variables raza, género y clase que están presentes en la educación y que suelen ser invisibilizadas. Observo un sesgo idealista de esta propuesta al considerar -de manera primordial- el potencial transformador de la educación que supone ir más allá de las clases para cambiar la vida de los estudiantes. Al llamarlo idealista no estoy criticando su postura sino caracterizando una cuestión que podría dejar de lado el reconocimiento de las tensiones -económicas, políticas, sociales, religiosas, de seguridad- de los ambientes concretos en que se realiza la educación y le impactan más allá de la perspectiva de raza o género. No creo que se trate de un vacío dada la militancia de la autora, pero dado que mi observación se limita a este texto habría que explorar su obra completa.

    La propuesta metodológica -a pesar de ser la parte más débil según la misma autora- plantea los siguientes elementos que me parecen importantes en la docencia: se parte de identificar al aula como comunidad democrática, lo que permite visibilizar sujetos, voces, posicionamientos en posibilidad de establecer diálogos, aunque no siempre se llegue al acuerdo. Un segundo punto que me parece determinante es el uso de un lenguaje sencillo, directo que permita el acceso a teorías complejas teniendo como perspectiva que éstas sean comprensibles para personas fuera de la academia. Hay que agradecer a hook que cuando señala elementos metodológicos no apunte a un manual rígido sino a celebrar el placer de aprender en grupo, desde la construcción de un marco ético y humano para transformar la educación en un motor de justicia social.

    Finalmente, sobre la relación con Freire y su interpretación debo señalar que me incomodó que sólo se remitiera a una de sus primeros libros [Freire muere el 2 de mayo de 1997] cuando ya toda su obra estaba publicada y contine matices que no se pueden dejar de lado a riesgo de ser reduccionista, pues el texto de bell hooks de acuerdo con el ISBN: 978-84-122818-4-2 data de 2021 en su primera edición. Sin embargo, es un asunto menor que más bien invita al lector a buscar directamente a Freire sin mediaciones.  



[1] Señalo que se trata de rasgos porque me limito a comentar lo leído en este libro y no en toda su obra.

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