Comencé a leer el libro Enseñar a trasgredir bajo tres
consideraciones: caracterizar los temas de educación que aborda la autora,
precisar su propuesta metodológica y reconocer los vínculos que establece con
Paulo Freire. La lectura me permite dar respuesta a estas tres inquietudes.
La propuesta metodológica -a pesar de ser la parte más débil según la misma autora- plantea los siguientes elementos que me parecen importantes en la docencia: se parte de identificar al aula como comunidad democrática, lo que permite visibilizar sujetos, voces, posicionamientos en posibilidad de establecer diálogos, aunque no siempre se llegue al acuerdo. Un segundo punto que me parece determinante es el uso de un lenguaje sencillo, directo que permita el acceso a teorías complejas teniendo como perspectiva que éstas sean comprensibles para personas fuera de la academia. Hay que agradecer a hook que cuando señala elementos metodológicos no apunte a un manual rígido sino a celebrar el placer de aprender en grupo, desde la construcción de un marco ético y humano para transformar la educación en un motor de justicia social.
Finalmente, sobre la relación con Freire y su interpretación debo señalar que me incomodó que sólo se remitiera a una de sus primeros libros [Freire muere el 2 de mayo de 1997] cuando ya toda su obra estaba publicada y contine matices que no se pueden dejar de lado a riesgo de ser reduccionista, pues el texto de bell hooks de acuerdo con el ISBN: 978-84-122818-4-2 data de 2021 en su primera edición. Sin embargo, es un asunto menor que más bien invita al lector a buscar directamente a Freire sin mediaciones.
[1]
Señalo que se trata de rasgos porque me limito a comentar lo leído en este
libro y no en toda su obra.

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